El Monitor de la Actividad Comercial publicado por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) expuso la marcada heterogeneidad que atraviesa la economía santafesina. Si bien el indicador general de la actividad comercial acumuló un modesto incremento del 0,9% interanual en el primer semestre de 2026, la medición técnica del organismo revela un enfriamiento progresivo que se profundizó hacia el segundo trimestre con una caída del 0,4%.
El informe oficial, elaborado bajo la órbita del Ministerio de Economía de la Provincia de Santa Fe mediante la herramienta del «semáforo del comercio», expone que la resistencia del índice responde al dinamismo del sector mayorista, que creció un 3,7% acumulado. La rama mayorista —la de mayor peso en la provincia con un 41,3% de la estructura— aportó un saldo positivo sostenido por subas en productos metálicos (+14,7%), sustancias químicas (+10,8%), equipamiento para el hogar (+7,5%), alimentos y bebidas al por mayor (+6,2%), productos ganaderos (+19,3%) y combustibles (+4,6%), con la única excepción de los productos agrícolas (-11,9%).
Por el contrario, el canal minorista —con una ponderación del 37,5% dentro de la estructura mercantil de la provincia— cerró el período en «rojo» tras registrar una retracción del 2,0% acumulado. La contracción en las ventas de alimentos y bebidas, la caída en el rubro indumentaria (-2,4%) y el desplome de otros comercios de barrio (-7,1%) confirman que el gasto cotidiano de los hogares continúa en terreno negativo. En el segmento automotor también se evidencia la brecha: mientras la inscripción de motocicletas trepó un 37,5% interanual, la adquisición de automóviles 0 km retrocedió un 7,8%.
La radiografía del IPEC deja al descubierto que los números globales de la provincia se sostienen gracias al canal mayorista, al movimiento de bienes de capital y al aprovisionamiento de insumos industriales, mientras que las góndolas y el comercio de proximidad en los barrios santafesinos sufren la retracción de la demanda familiar.
