El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó este miércoles ante la prensa que el proceso de transición política en Venezuela se encuentra plenamente en curso y detalló los condicionantes institucionales y económicos que Casa Blanca considera indispensables antes de convocar a comicios generales.
Las definiciones de Rubio se conocieron tras el histórico encuentro celebrado en Nueva York entre el presidente Donald Trump y Delcy Rodríguez en el marco de la Asamblea General de la ONU, un hito diplomático posterior a la detención de Nicolás Maduro. «Hay un proceso de transición política que está en marcha», aseveró el jefe de la diplomacia estadounidense, marcando la hoja de ruta que negocian la Asamblea Nacional elegida en 2015 y los actores del interinato.
Para la administración estadounidense, la viabilidad del esquema no pasa únicamente por fijar una fecha electoral, sino por construir garantías institucionales previas: la apertura del espectro mediático a voces independientes, la reorganización de los partidos políticos con el retorno de los dirigentes exiliados y la reestructuración completa del órgano electoral para devolver la transparencia al cómputo de votos. Asimismo, Rubio ponderó la figura de la referente opositora María Corina Machado —a quien definió como «muy valiente»— e insistió en que el restablecimiento de garantías debe permitir el regreso seguro de los millones de migrantes venezolanos en el exterior.
Finalmente, el funcionario norteamericano advirtió que la reconstrucción del sistema democrático requerirá la reestructuración de la deuda externa venezolana y el saneamiento de sus variables macroeconómicas. Según planteó, un gobierno electo sin solidez financiera quedaría vulnerable ante la conflictividad social, por lo que la Casa Blanca condiciona el sostén de la transición a la articulación simultánea entre reformas políticas e incentivos de recuperación económica.
