El complejo manisero nacional registró un salto productivo durante los primeros ocho meses de 2026, alcanzando las 213.942 toneladas procesadas y ventas al exterior por un valor superior a los US$ 753 millones. Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la molienda creció un 30,7% interanual, generando más de 205.000 toneladas de aceite y pellets destinados principalmente al mercado internacional.
Las exportaciones totales de maní y sus derivados ascendieron a 661.784 toneladas entre enero y agosto, lo que representa un incremento del 22,7% en volumen respecto al mismo período del año anterior. Los principales envíos tuvieron como destino potencias comerciales como China, la Unión Europea, el Reino Unido, Australia y Chile, consolidando una red agroexportadora de alto impacto divisorio.
Sin embargo, detrás del récord en divisas y del fuerte valor agregado en origen que ostenta el sector, persiste la discusión sobre la retención de valor en las economías regionales y el impacto de los costos de flete hacia los puertos del Gran Rosario. Mientras los grandes exportadores celebran las cifras récord, las pequeñas y medianas empresas de la cadena enfrentan la presión impositiva y el costo de los insumos dolarizados en un esquema económico que prioriza la primarización sobre el desarrollo territorial inclusivo.
