El deterioro del poder adquisitivo en el empleo formal continúa profundizándose en medio del esquema económico actual. Según los últimos registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la mitad de los trabajadores privados registrados percibió en junio un salario bruto inferior a $1.668.430, lo que se traduce en un ingreso neto aproximado de $1.385.000 de bolsillo. La cifra ubica a la mitad de la plantilla en blanco del país por debajo del costo de la Canasta Básica Total, fijada para ese mismo período por encima de los $1,5 millones.
La Secretaría de Trabajo confirmó que la remuneración promedio acumula una contracción real del 2,8% interanual, habiendo anotado una baja mensual del 1,1% en julio. Este retroceso impacta con mayor severidad en actividades estratégicas como transporte, almacenamiento y comunicaciones (-4,3%), comercio (-3%) y salud (-2,7%), mientras que la industria manufacturera absorbió el impacto mediante la destrucción directa de puestos de trabajo desde fines de 2023.
Especialistas e informes de consultoras económicas advierten que la estrategia de contención sobre los acuerdos paritarios opera como una ancla dentro del programa antiinflacionario. En este escenario, la desaceleración del índice de precios no se tradujo en una recomposición real de los ingresos, postergando la recuperación del consumo y consolidando el fenómeno de trabajadores formales con salarios insuficientes para cubrir la canasta básica.
