14 octubre, 2026
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La acumulación de tropiezos y las bajas por lesión encendieron las alarmas en el mundo sabalero. Tras cosechar dos derrotas consecutivas que frenaron su andar en la tabla, Colón cerró la preparación de cara al cruce frente a Godoy Cruz con una profunda reestructuración táctica diseñada por el entrenador Iván Delfino para frenar la sangría de puntos.

Afectado por una seguidilla de bajas físicas —entre las que destacan las ausencias defensivas de Facundo Castet y Pier Barrios—, el cuerpo técnico resolvió patear el tablero en la última práctica. Delfino ensayó un esquema 4-1-4-1 inédito hasta el momento, ubicando a Federico Lértora como único volante de contención por delante de la línea de fondo, en un intento por recuperar el orden defensivo y darle mayor dinámica al circuito de juego en la mitad de la cancha.

La urgencia por cortar la racha negativa impone una prueba de carácter para el plantel santafesino. En Mendoza, el conjunto rojinegro no solo se jugará tres puntos clave para no perder pisada en los puestos de vanguardia, sino también la necesidad institucional de dar una muestra clara de recuperación futbolística antes de que la presión sobre el ciclo se vuelva insostenible.

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