A pocos días de la decisiva segunda vuelta electoral en Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT) enfrenta una severa tormenta política interna. Tras el contundente resultado de la primera vuelta, en la que el candidato derechista Flávio Bolsonaro aventajó a Luiz Inácio Lula da Silva, las miradas apuntan al entorno más cercano del mandatario. Crece el descontento por el rol prominente de la primera dama, Rosângela «Janja» da Silva, cuya sobreexposición e intervenciones en la campaña son señaladas por amplios sectores como un factor de desgaste electoral que genera rechazo en el electorado moderado.
Las críticas, que hasta hace poco se mantenían en estricta reserva, cobraron estado público con contundentes declaraciones de referentes como la exsenadora Katya Abreu, quien resumió la exigencia del sector con la consigna: “Más Alckmin, menos Janja”. La dirigente argumentó que la prioridad absoluta debe ser asegurar el triunfo de Lula y no la visibilidad de su esposa, proponiendo volcar el protagonismo hacia el vicepresidente Gerardo Alckmin. Como figura de centro y exgobernador de San Pablo, Alckmin representa un perfil técnico y moderado capaz de llevar tranquilidad a los mercados financieros, el empresariado y sectores indecisos. Analistas políticos coinciden en que las salidas de tono y la gestión personalista de la agenda por parte de Janja han restado adhesiones clave.
Frente a este escenario adverso, la cúpula estratégica del PT busca un viraje radical en la comunicación y en la presencia territorial. Entre las decisiones inmediatas se destaca el pedido formal para que el presidente abandone la «burbuja» de su círculo íntimo, recupere el contacto directo en las calles y adopte un tono más fresco en sus contenidos digitales. Asimismo, dirigentes territoriales le atribuyen a la primera dama responsabilidades concretas en distritos decisivos como Minas Gerais, donde sus cruces directos con figuras de la oposición habrían terminado impulsando el voto en contra del oficialismo. Ante este panorama, el PT intenta reordenar sus filas y ajustar su mensaje para disputar voto a voto el tramo final del balotaje.
