A solo días del inicio de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la provincia entra en la fase crítica de preparación para recibir el evento internacional más ambicioso de su historia. Del 12 al 26 de septiembre, las ciudades de Santa Fe, Rosario y Rafaela actuarán como sedes conjuntas para más de 4.000 atletas de 15 países sudamericanos, un despliegue operativo que pondrá a prueba la capacidad logística, presupuestaria y de gestión del territorio santafesino.
El certamen requirió una inyección financiera superior a los 90 millones de dólares en obras de infraestructura deportiva. Este esquema de gasto público fue respaldado principalmente por un endeudamiento de 75 millones de dólares proveniente de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe), complementado con fondos del Tesoro provincial. El proyecto incluyó la edificación y puesta a punto de recintos de alto rendimiento, como el predio multipropósito «Invencible Santa Fe» en el CARD, el Centro Acuático en Rosario, el Centro Internacional de Tiro Deportivo en Recreo y el Velódromo con pista de BMX en Rafaela.
Más allá del rendimiento atlético en las 60 disciplinas programadas, la magnitud de la inversión coloca la lupa sobre el verdadero impacto económico y la sustentabilidad del legado urbano. Mientras las autoridades destacan la creación de viviendas y la modernización de recintos de uso comunitario, la opinión pública monitoreará con rigor si la cuantiosa erogación de recursos públicos generará un retorno real para la actividad económica de la provincia o si derivará en costos de mantenimiento desmedidos una vez finalizada la competencia.
