Un violento asalto ocurrido durante la noche de este lunes en calle Juárez Celman al 1000 bis puso de manifiesto, una vez más, la extrema vulnerabilidad con la que conviven los vecinos rosarinos. Un hombre de 51 años, identificado como Sebastián, fue emboscado y golpeado por la espalda alrededor de las 23 por una banda integrada por seis hombres armados y vestidos con ropas oscuras. El ataque dejó al descubierto el nivel de impunidad con el que actúan las pandillas delictivas en los barrios de la zona noroeste de la ciudad.
El grupo criminal redujo a la víctima dentro de su propia vivienda para saquearla por completo. Entre el botín sustraído figuran 700 mil pesos en efectivo, 2.500 dólares, 50 euros, tres teléfonos iPhone, televisores, microondas, documentación personal y una camioneta Dodge azul. La posterior localización del vehículo en las inmediaciones del colegio Biró no invalida el impacto de un hecho que refleja el fracaso recurrente de los patrullajes y las políticas de prevención en el territorio.
La reiteración de robos violentos golpea de lleno la tranquilidad cotidiana de una comunidad que exige respuestas urgentes y un control policial efectivo. Los vecinos continúan expuestos a embates brutales mientras la investigación intenta dar con el paradero de los agresores. La inseguridad desmedida en los barrios no puede seguir naturalizándose bajo el manto de la inacción estatal y la impunidad de los delincuentes.
