13 octubre, 2026
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La economía real de Santa Fe sufrió un severo tropiezo durante el mes de julio al registrar una contracción del 4,6% en comparación con el mismo mes del año anterior y un retroceso mensual del 3,5%. Según los datos oficiales presentados por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) a través del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), la fuerte desaceleración registrada en este período neutralizó la leve recuperación que venía mostrando la provincia, dejando el acumulado de los primeros siete meses de 2026 en un terreno negativo de -0,5%.

El indicador refleja una pronunciada disparidad entre las distintas ramas productivas de la provincia. Mientras la agricultura y ganadería crecieron un 18% interanual y la construcción avanzó un 11,2% —impulsados por el ciclo biológico del campo y la ejecución de obras—, estos repuntes resultaron insuficientes para sostener el nivel de actividad general ante la parálisis que atraviesan los sectores vinculados al consumo interno y la producción industrial.

La caída generalizada se explica por el desplome de motores centrales del aparato productivo santafesino: la industria manufacturera se contrajo un 11,9% interanual y el sector de transporte y comunicaciones cayó un 11,6%, a lo que se suma una baja del 2,8% en el comercio. Este panorama heterogéneo expone las fragilidades de la estructura económica local para sostener el crecimiento de manera uniforme, condicionado por la coyuntura nacional y la pérdida de dinamismo en la demanda urbana.

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