13 octubre, 2026
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La madrugada rosarina se vio sacudida por un trágico episodio en el barrio Echesortu que involucra a un miembro activo de las fuerzas federales. Alrededor de las 2:14, personal policial acudió a un departamento ubicado en la intersección de las calles Lima y 3 de Febrero tras un llamado de emergencia al 911. La alerta fue realizada por una trabajadora sexual de 35 años, quien denunciaba haber sido víctima de agresiones físicas por parte de un oficial de Gendarmería Nacional identificado como Pablo Morales, de 45 años, con quien se encontraba en el inmueble.

Al arribar al lugar de los hechos, las fuerzas de seguridad constataron que el gendarme se encontraba sin vida. Según las primeras hipótesis y testimonios recabados en la escena, el agente se habría quitado la vida utilizando su arma reglamentaria antes del ingreso de los efectivos. Fuentes ligadas al caso indicaron que las primeras diligencias del gabinete pericial sugieren que tanto la denunciante como el fallecido se encontraban presuntamente bajo los efectos de sustancias estupefacientes en el momento del incidente.

El caso quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Homicidios Culposos e Investigación Policial, mientras que la mujer fue trasladada a la Comisaría 7ª para prestar declaración testimonial. El hecho reabre el debate institucional sobre los controles psicológicos, el consumo de sustancias y los protocolos de supervisión sobre la portación del arma reglamentaria dentro de los efectivos de las fuerzas federales desplegadas en la región.

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