La ciudad de San Nicolás de los Arroyos volvió a convertirse este viernes en el epicentro de una de las manifestaciones de fe más imponentes de la región. Miles de devotos de distintos puntos del país y del exterior inundaron las calles y las inmediaciones del Santuario en el «Campito» para conmemorar los 43 años de la primera aparición de la Virgen María del Rosario, en una jornada atravesada por la devoción popular y el constante flujo de contingentes de peregrinos.
La vigilia que comenzó en la noche del jueves dio paso este 25 de septiembre a una agenda litúrgica ininterrumpida que tuvo su punto culminante a las 15 horas con la procesión y la misa central, presidida por el obispo monseñor Hugo Santiago. El acontecimiento religioso congregó no solo a la feligresía tradicional, sino también a delegaciones internacionales provenientes de Uruguay, Paraguay, Brasil e incluso visitantes de comunidades de África y Canadá, confirmando el impacto de esta advocación a nivel continental.
El fenómeno social y la memoria popular de un culto que no cesa
La masiva concurrencia registrada durante la jornada de hoy vuelve a poner de manifiesto la vigencia de una manifestación popular que nació en septiembre de 1983, a partir de los testimonios de la vecina Gladys Quiroga de Motta, y que con el paso de las décadas transformó de manera definitiva la dinámica urbana, social y cultural de la vecina localidad bonaerense:
- Santuario a la vera del Paraná: La edificación del templo sobre la ribera del río Paraná, consolidada tras años de aportes de la comunidad y habilitada plenamente en su interior en 2014, se erige hoy como un símbolo de la religiosidad colectiva del litoral.
- Respuesta social ante la crisis: Las autoridades eclesiásticas destacaron que la afluencia de peregrinos superó los registros del año anterior, evidenciando cómo la búsqueda de contención y esperanza moviliza a multitudes en momentos de complejidad socioeconómica.
El 43º aniversario de la Virgen del Rosario de San Nicolás concluyó hoy con continuas jornadas de oración y adoración, reafirmando el peso estratégico y la fuerza comunitaria que despliega esta peregrinación sobre todo el cordón urbano y regional.
