La falta de respuestas de fondo ante la barbarie vinculada al fútbol vuelve a ponerse a prueba en los tribunales santafesinos. Tres años después del cobarde ataque que le costó la vida a Ivana Garcilazo al regresar del clásico rosarino, comenzó en el Centro de Justicia Penal el debate oral donde la familia exige una condena que siente un precedente definitivo en una sociedad acorralada por la violencia.
Ariel Matías Cabrera, Juan José Massón y Damián Gerardo Reifenstuel llegan al banquillo de los acusados imputados como coautores de homicidio simple agravado, con pedidos de pena que alcanzan los 33 años de prisión por haber arrojado baldosas contra la víctima en la intersección de Ovidio Lagos y Montevideo. Laura Garcilazo, hermana de la joven asesinada, remarcó que las estructuras institucionales y los clubes no han implementado cambios reales para erradicar este flagelo, dejando a los ciudadanos en un estado permanente de vulnerabilidad e inseguridad.
El proceso judicial destapa además la desidia cultural y el acoso persistente que la familia debió afrontar, desde amedrentamientos hasta burlas en redes sociales que ahora serán judicializadas para defender la memoria de Ivana. Mientras los tribunales juzgan la responsabilidad penal de los imputados, los rosarinos reclaman garantías de seguridad para transitar las calles sin temor a convertirse en víctimas de la violencia irracional.
