El traspaso del servicio de agua potable y cloacas de la Municipalidad de Santo Tomé a la empresa estatal Aguas Santafesinas (ASSA) inicia su etapa decisiva tras un anuncio oficial encabezado por autoridades provinciales y locales. La operación, que busca poner fin al histórico deterioro prestacional y la morosidad estructural, demandará una inyección de inversiones en obras de infraestructura estimada entre $6.000 y $9.000 millones a lo largo de un esquema de transición de tres años, con aportes de la empresa y del Estado provincial.
El pase de la administración de la red pone sobre la mesa una compleja encrucijada financiera marcada por las deudas: el pasivo acumulado por el municipio santotomesino con la prestadora estatal por la provisión de agua en bloque resulta equivalente a las deudas incobrables que los propios usuarios mantienen con la comuna por tasas impagas. Esta espiral de morosidad dejó a las arcas locales sin margen operativo, haciendo insostenible la prestación sin asistencia financiera externa.
El plan de saneamiento requerirá el aval del Concejo Municipal para habilitar la firma del convenio donde se definirá cómo se cancelarán estas deudas acumuladas. Respecto del cuadro tarifario, la empresa aseguró de forma preliminar que las inversiones proyectadas no se trasladarán en saltos abruptos sobre las facturas de los usuarios. En tanto, la planta de trabajadores municipales afectados al sector conservará sus puestos y será reasignada a tareas operativas de la comuna.
