En medio de una profunda pérdida del poder adquisitivo y de una escalada inflacionaria que devora los salarios, las billeteras virtuales profundizan su puja por captar la liquidez diaria de los ciudadanos. La plataforma fintech Fiwind anunció la incorporación de Fondos Comunes de Inversión (FCI) a su aplicación, buscando interpelar a millones de usuarios que intentan desesperadamente evitar que los pesos parados en sus cuentas pierdan valor en el mercado financiero.
El movimiento pone al descubierto la vertiginosa expansión del negocio financiero en el país. Según datos de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (Cafci), la industria de los FCI administra hoy más de $111 billones en patrimonio a través de más de 35 millones de cuentas. A diferencia de otros competidores de la industria que imponen sus propias administradoras, Fiwind sale a ofrecer cuatro fondos externos —sin comisiones ni gastos operacionales para el usuario—, integrándolos a un menú que ya abarca criptomonedas, dólar MEP, acciones y cauciones.
Sin embargo, detrás del discurso de la inclusión financiera y las supuestas ventajas de la diversificación, subyace la presión de un sistema económico que obliga al ahorrista común a convertirse en un especulador minorista para resguardar su dinero. Mientras los grandes grupos fintech disputan el manejo de la enorme masa de pesos en circulación, el trabajador santafesino se ve forzado a operar en los mercados para suplir la falta de una estabilidad monetaria real y un salario digno.
