La desindustrialización suma un nuevo capítulo crítico en la región. La multinacional sueca Electrolux confirmó el cierre definitivo de su fábrica en Rosario a partir del 26 de septiembre, abandonando la producción nacional de electrodomésticos para transformarse en una firma puramente importadora. La decisión pone en riesgo inmediato unos 100 puestos de trabajo sobre un plantel de 180 operarios metalúrgicos, en un contexto de desplome del consumo interno y apertura indiscriminada de las importaciones.
La empresa mantendrá la comercialización en el país de las marcas Electrolux y Gafa mediante un esquema de «abastecimiento global», sustituyendo la mano de obra rosarina por productos terminados provenientes del exterior. El desenlace confirma el desmantelamiento de la capacidad productiva de la planta, que ya venía golpeada por suspensiones masivas en 2025 y programas de retiros voluntarios ejecutados a comienzos de año.
La flexibilización comercial frente al despiece del entramado local
El cese de la fabricación en Rosario no solo impacta en las desvinculaciones directas del sector metalúrgico, sino que destruye la red de proveedores locales de componentes, mantenimiento y servicios industriales. Desde la compañía argumentaron que el giro responde a una estrategia para «mejorar la eficiencia y competitividad», alineada con la reciente Resolución 1544/2026 del Ministerio de Economía, que habilitó el ingreso de lavarropas importados sin aranceles antidumping.
- Fase final de ajuste: Tras la suspensión del ensamble de heladeras en mayo y la reducción del uso de la capacidad instalada al 50%, la multinacional liquida su perfil industrial para operar exclusivamente como importadora y distribuidora.
- Incertidumbre laboral: Mientras la firma promete cumplir con las indemnizaciones de ley, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) monitorea el alcance de las desvinculaciones, que amenazan con dejar en la calle a más de la mitad del personal de planta.
El cierre de Electrolux consolida una tendencia de primarización y pérdida de empleo calificado en el Gran Rosario, donde la apertura del mercado y la caída de las ventas continúan ahogando a la industria manufacturera nacional.
